Un camionero autónomo gana la mayor cesta de Navidad del mundo

Javier Tobajas Ochoa, un camionero navarro de Cintruénigo, ha sido el afortunado ganador de la que es considerada la cesta de Navidad más grande del mundo.

El lote navideño es sorteado por el restaurante Mariano y Manolo de la localidad turolense de Calamocha y está compuesto entre otras cosas de:

– un todoterreno Nissan Qashquai

– un mini coupé biplaza

– una moto BMW de 1000 cc

– un lingote de oro valorado en 36.000 euros

– un viaje a Nueva York

– 54 jamones…

En total el lote está valorado en 230.000 euros

 

La cesta más grande del mundo

Hasta ahora Calamocha (Teruel) era conocida por su frecuencia en liderar la temperatura mínima del panorama metereológico español. También posee fama merecida en el arte de curar jamones: frío, altura y tradición. Su industria cárnica porcina se asienta y evoluciona con el paso del tiempo.

Foto: Heraldo de Aragón. Estibaliz Manzano
Foto: Heraldo de Aragón. Estibaliz Manzano

Pero todo ello ha quedado relegado ante la iniciativa de un restaurante de la localidad, el restaurante Mariano. Ellos han conseguido sortear la mayor cesta de Navidad del mundo. El lote en cuestión contiene un coche, una moto, un ordenador portatil, amén de 52 jamones y etc, etc, etc… Todo ello está valorado en 52.000 €.

La difusión mediática, en ésta época de crisis, ha sido impactante por la gran cantidad de medios nacionales e internacionales que se han hecho eco de la noticia. Pero ellos lo llevan haciendo desde hace varios años.

Me gusta su ingenio hostelero, sus ganas de impresionar a sus clientes locales y su riesgo controlado.

Los números hablan por sí solos: se valora la cesta en 52.000 €. Lógicamente es su valor a precio de mercado. Ellos consiguen los productos de proveedores unas veces regalados y otras a precio de coste o menor (habéis visto la marca Ford pegada en la ventanilla del coche?).

Venden 10.000 boletos a 5 €: total 50.000 € (por cierto se agotaron en 3 días)

En resumen, ganan dinero con la venta de los boletos y se hacen una publicidad tremenda que vale mucho más dinero. ¡ Unos genios!

Tengo que ir porque, además, seguro, seguro… que se come bien.