El fino paladar de Kim Jong Il contado por su cocinero

Corría el año 1988 cuando un  japonés aceptó el cargo de desempeñar la función de cocinero personal del recientemente fallecido dictador norcoreano Kim Jong Il. Estuvo en su puesto hasta el año 2001 que logró escapar. Posteriormente escribió el libro “Yo fuí el cocinero de Kim Jong Il”, en el que se recogen diferentes anécdotas de sus gustos culinarios y de su relación con la gastronomía.

Cuenta el cocinero cómo en una ocasión el dictador le hizo ver que el sushi que había preparado tenía algo “diferente”. El chef no le hizo mayor caso y lo achacó al exceso de bebida anterior a la cena que había ingerido el líder. Pero cuando volvió a la cocina y repasó los ingredientes, comprobó con asombro que había puesto en la receta 10 grs. menos de azúcar. Solo Kim Jong Il había notado la diferencia por la finura de su paladar.

También relata cómo el equipo de cocina repasaba el arroz grano a grano y exclusivamente eran presentados los que tenían forma perfecta. Los defectuosos eran suprimidos.

Para conseguir los mejores atunes y calamares se viajaba a menudo a Japón llegando en una ocasión a traer por avión una carga de 1200 kilos.

Unos van a por tabaco y no vuelven… El cocinero le dijo al dictador que iba otra vez a Japón a conseguirle los mejores erizos para una nueva receta que había visto en la televisión nipona y… ya no volvió. Por eso tiene que presentar el libro bajo seudónimo y le hacen las fotos con gafas de sol para que nadie le reconozca. Es lo que tiene meterse en según qué fogones.

 

 

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